Mejor es el fin de la obra que su principio.
Visión+Perseverancia.
lunes, 19 de abril de 2010
AMO A LAURA....
Se acuerdan de la campaña de "AMO A LAURA"?
Se trataba de un video con una canción pegajosa en donde se presentaba a jóvenes atractivos pero con prendas y actitudes "ñoñas", que cantaban "Amo a Lauraa, pero esperaré hasta el Matrimonio". Esto es una aparente defensa a la castidad y el respeto, que NO ESTÁ YA DE MODA YA. Sisi la canción hizo reír a mucha gente y todo, perooo en este artículo encontréee algo un poco más preocupante, sobre LA AGENCIA QUE LO HIZO, Y EL ENCARGADO CREATIVO. Si pueden échenle un ojo, muuy muy interesante :)
Wendíaa y saludísimoss!!!!!
http://www.dileamaggiequelaquiero.com/?p=30#more-30
La mejor manera de que alguien se interese por algo es diciéndole que no lo haga. Por eso MTV lanzó una campaña a través de una asociación ficticia que criticaba sus contenidos en el convencimiento que no hay mejor publicidad que la que habla mal de ti”
Tiempo BBDO, empresa responsable de la campaña “Asociación Nuevo Renacer” para MTV España
Si los santos son un ejemplo, y vive Dios que lo son, no me imagino yo a San Agustín ilustrando al último imbécil de la MTV sobre la pericia de un transgresor loop sexual con tirabuzones y sin red.
Vaya, que por mucho que lo intento no visualizo un apéndice al final de las Confesiones del santo de Tagaste, donde explique a ese cretino de turno lo que en realidad vale un peine de maldades modernas y lascivas.
Será porque hay pasados que causan más rubor que orgullo y sería tremendamente estúpido aludir a ellos para marcar paquete –con perdón- .
Y yo, que no soy obispo de Hipona, ni santo, ni me llamo Agustín, tampoco lo haré. Otra cosa es que, a estas alturas, nadie les va explicar a los cristianos historias de leones.
Cualquier ejecutivo modernísimo y engominado hasta los calcetines lo entiende. Y como se percibe cual es el target, se diseña la munición. Se tira de un par de tópicos mohosos y se monta una contraweb publicitaria, o como se llama mascando chicle, una campaña de marqueting multidisciplinar.
Dirigir un torpedo a la línea de flotación de los jóvenes diciéndoles que, “o miras la MTV o eres un tontolculo”, tiene su gracia. Poca, pero haberla hayla. De entrada presupone que todos los jóvenes, por el mero hecho de serlo, son unos lerdos que no perciben la trampa.
Luego está el hecho de adjudicar una idiotez extrema al joven que dispone de su sexualidad de manera responsable. Eso, amigo mío, es lo sumamente coherente, valiente e inteligente. Que si el hábito no hace al monje, el condón no fabrica modernos.
Ya te puedes meter MTV hasta el tuétano, que cuando apagues la TV y se te vaya la M por el enchufe, te vas a quedar sentado en el suelo y comiéndote los mocos, más solo y decepcionado que antes.
Para acabar con cualquier amago de carcajada, hay que saber que la responsable de la campaña es la empresa Tiempo BBDO, presidida por Xavier Oliver Conti, que es –fíjate- profesor de marketing de la escuela de negocios IESE, perteneciente a la Universidad de Navarra, que es obra corporativa del Opus Dei. ¿ A que ya no se ríe nadie? Pues no. Ahí se me escapa una mueca amarga. Alguien se ha equivocado. Y mucho.
Yo que admiro y conozco el mundo de la publicidad, me entristece imaginar a ese currito de Tiempo BBDO pagado por la MTV e indagando en lo más profundo de su psique para destripar lo que tal vez quiso ser pero no pudo.
Atacar a la familia con un esputo de tópicos rancios y esperpénticos sobre un modelo idiota, joven, casto y sospechosamente católico se me asemeja a la fábula de la zorra y las uvas. En versión publicista, claro.Y para chanza de psicoanalistas.
Ese amo a Laura, en su cretinez pegadiza, no puede reflejar a ningún católico joven que vista pullover ni tenga cara de Jaimito lobotomizado. El joven católico de la calle, conoce lo que se cuece con Cristo. Y su verdad es mucho más excitante que un concurso para dislocarse la cadera con Shakira. Esa verdad cristiana es mucho más dura que cualquier pose del grupo Korn, con aparentes problemas vasoconstrictores en lo más íntimo. E infinitamente más libertadora que ver como se rompen la jeta los memos en paro de Jackass.
El topicazo de niño-católico-tonto-del-haba con la raya peinada a cincel y jersey de punto sin mangas, está más gastado que el ventolín de Darth Vader. Ese joven del nuevo renacer escarniado es lo que alguien de Tiempo BBDO perdió en el espejo. Y ahí es donde les duele.
Si alguien que recibe el encargo de promocionar a la MTV concibe una campaña que pretende ridiculizar a la familia, te empuja forzosamente a imaginar que detrás de todo hay un perfil carente, precisamente, de cariño familiar. No puedes querer a lo que no conoces, ergo no puedes respetar a lo que no quieres.
Luego ya se puede uno reír a gusto de la familia que pretende educar los valores de sus hijos.Y es evidente que la castidad, como valor, no sólo huele a cerrado sino que obnubila los sentidos y es contraria al principio moderno MTV.
Un modelo educativo cristiano que educa la voluntad, servirá para discernir la verdad y escoger el bien. Nada más.Y nada menos. Y claro eso te da más elementos para saber apagar la tele. Otra cosa es que no se pueda sentir respeto por ello porque seguramente se desconoce ese modelo. Pero se sospecha la verdad. Y se ataca.
Y después de engañar a cuatro, ya se me ha visto la mala leche, la poca gracia, y muy discutible talento de la empresa de publicidad y mi cliente. Eso sí, con la perdigonada a alguien distraído me llevaré por delante. Y ahí sí da pena. Porque mira, que los Buenafuente-Izaguirres coreen la pastelera canción me parece estupendo. Porque de hecho todo este subproducto publicitario está hecho para ellos. El problema es la cantidad de porquería que puede caber en un cable coaxial para echarla justo en medio de tu comedor, sin comerlo ni beberlo.
Créanme que he visto como se monta ese esperpento engaña-teenagers de la MTV por detrás y por dentro. Aburre, asombra y apesta. Un teatro que a fuerza de repetirse en la postura modernísima, se queda sin calidad, sin credibilidad y sin audiencia.
Mucho Black Eyed Peas y mucho Carlos Jean , mucho MTV day y mucho pantalón bajo de cadera, pero visto lo visto, cada vez será más difícil engañar ni al más paleto de los repeinaos.
Habrá que esforzarse mucho más en lo publicitario, porque con solo el ingenio del tonto quien lo lea –o en su versión marqueting multidisciplinar con gancho, tonto quien no vea- todo este tinglao teatral se hunde solo.
Así que, como dicen en el mundillo del teatro para desear suerte, mucha mierda para la MTV. Que a lo mejor no la merecen, pero les hará juego con esa web tan monísima que les han diseñado.
Y para Tiempo BBDO, muchos besos. De parte de Laura, claro.
(Que los d MTV, de acuerdo al argot del teatro, "se rompan una pierna".)
Y a Dios los encomiendo *-)
Se trataba de un video con una canción pegajosa en donde se presentaba a jóvenes atractivos pero con prendas y actitudes "ñoñas", que cantaban "Amo a Lauraa, pero esperaré hasta el Matrimonio". Esto es una aparente defensa a la castidad y el respeto, que NO ESTÁ YA DE MODA YA. Sisi la canción hizo reír a mucha gente y todo, perooo en este artículo encontréee algo un poco más preocupante, sobre LA AGENCIA QUE LO HIZO, Y EL ENCARGADO CREATIVO. Si pueden échenle un ojo, muuy muy interesante :)
Wendíaa y saludísimoss!!!!!
http://www.dileamaggiequelaquiero.com/?p=30#more-30
La mejor manera de que alguien se interese por algo es diciéndole que no lo haga. Por eso MTV lanzó una campaña a través de una asociación ficticia que criticaba sus contenidos en el convencimiento que no hay mejor publicidad que la que habla mal de ti”
Tiempo BBDO, empresa responsable de la campaña “Asociación Nuevo Renacer” para MTV España
Si los santos son un ejemplo, y vive Dios que lo son, no me imagino yo a San Agustín ilustrando al último imbécil de la MTV sobre la pericia de un transgresor loop sexual con tirabuzones y sin red.
Vaya, que por mucho que lo intento no visualizo un apéndice al final de las Confesiones del santo de Tagaste, donde explique a ese cretino de turno lo que en realidad vale un peine de maldades modernas y lascivas.
Será porque hay pasados que causan más rubor que orgullo y sería tremendamente estúpido aludir a ellos para marcar paquete –con perdón- .
Y yo, que no soy obispo de Hipona, ni santo, ni me llamo Agustín, tampoco lo haré. Otra cosa es que, a estas alturas, nadie les va explicar a los cristianos historias de leones.
Cualquier ejecutivo modernísimo y engominado hasta los calcetines lo entiende. Y como se percibe cual es el target, se diseña la munición. Se tira de un par de tópicos mohosos y se monta una contraweb publicitaria, o como se llama mascando chicle, una campaña de marqueting multidisciplinar.
Dirigir un torpedo a la línea de flotación de los jóvenes diciéndoles que, “o miras la MTV o eres un tontolculo”, tiene su gracia. Poca, pero haberla hayla. De entrada presupone que todos los jóvenes, por el mero hecho de serlo, son unos lerdos que no perciben la trampa.
Luego está el hecho de adjudicar una idiotez extrema al joven que dispone de su sexualidad de manera responsable. Eso, amigo mío, es lo sumamente coherente, valiente e inteligente. Que si el hábito no hace al monje, el condón no fabrica modernos.
Ya te puedes meter MTV hasta el tuétano, que cuando apagues la TV y se te vaya la M por el enchufe, te vas a quedar sentado en el suelo y comiéndote los mocos, más solo y decepcionado que antes.
Para acabar con cualquier amago de carcajada, hay que saber que la responsable de la campaña es la empresa Tiempo BBDO, presidida por Xavier Oliver Conti, que es –fíjate- profesor de marketing de la escuela de negocios IESE, perteneciente a la Universidad de Navarra, que es obra corporativa del Opus Dei. ¿ A que ya no se ríe nadie? Pues no. Ahí se me escapa una mueca amarga. Alguien se ha equivocado. Y mucho.
Yo que admiro y conozco el mundo de la publicidad, me entristece imaginar a ese currito de Tiempo BBDO pagado por la MTV e indagando en lo más profundo de su psique para destripar lo que tal vez quiso ser pero no pudo.
Atacar a la familia con un esputo de tópicos rancios y esperpénticos sobre un modelo idiota, joven, casto y sospechosamente católico se me asemeja a la fábula de la zorra y las uvas. En versión publicista, claro.Y para chanza de psicoanalistas.
Ese amo a Laura, en su cretinez pegadiza, no puede reflejar a ningún católico joven que vista pullover ni tenga cara de Jaimito lobotomizado. El joven católico de la calle, conoce lo que se cuece con Cristo. Y su verdad es mucho más excitante que un concurso para dislocarse la cadera con Shakira. Esa verdad cristiana es mucho más dura que cualquier pose del grupo Korn, con aparentes problemas vasoconstrictores en lo más íntimo. E infinitamente más libertadora que ver como se rompen la jeta los memos en paro de Jackass.
El topicazo de niño-católico-tonto-del-haba con la raya peinada a cincel y jersey de punto sin mangas, está más gastado que el ventolín de Darth Vader. Ese joven del nuevo renacer escarniado es lo que alguien de Tiempo BBDO perdió en el espejo. Y ahí es donde les duele.
Si alguien que recibe el encargo de promocionar a la MTV concibe una campaña que pretende ridiculizar a la familia, te empuja forzosamente a imaginar que detrás de todo hay un perfil carente, precisamente, de cariño familiar. No puedes querer a lo que no conoces, ergo no puedes respetar a lo que no quieres.
Luego ya se puede uno reír a gusto de la familia que pretende educar los valores de sus hijos.Y es evidente que la castidad, como valor, no sólo huele a cerrado sino que obnubila los sentidos y es contraria al principio moderno MTV.
Un modelo educativo cristiano que educa la voluntad, servirá para discernir la verdad y escoger el bien. Nada más.Y nada menos. Y claro eso te da más elementos para saber apagar la tele. Otra cosa es que no se pueda sentir respeto por ello porque seguramente se desconoce ese modelo. Pero se sospecha la verdad. Y se ataca.
Y después de engañar a cuatro, ya se me ha visto la mala leche, la poca gracia, y muy discutible talento de la empresa de publicidad y mi cliente. Eso sí, con la perdigonada a alguien distraído me llevaré por delante. Y ahí sí da pena. Porque mira, que los Buenafuente-Izaguirres coreen la pastelera canción me parece estupendo. Porque de hecho todo este subproducto publicitario está hecho para ellos. El problema es la cantidad de porquería que puede caber en un cable coaxial para echarla justo en medio de tu comedor, sin comerlo ni beberlo.
Créanme que he visto como se monta ese esperpento engaña-teenagers de la MTV por detrás y por dentro. Aburre, asombra y apesta. Un teatro que a fuerza de repetirse en la postura modernísima, se queda sin calidad, sin credibilidad y sin audiencia.
Mucho Black Eyed Peas y mucho Carlos Jean , mucho MTV day y mucho pantalón bajo de cadera, pero visto lo visto, cada vez será más difícil engañar ni al más paleto de los repeinaos.
Habrá que esforzarse mucho más en lo publicitario, porque con solo el ingenio del tonto quien lo lea –o en su versión marqueting multidisciplinar con gancho, tonto quien no vea- todo este tinglao teatral se hunde solo.
Así que, como dicen en el mundillo del teatro para desear suerte, mucha mierda para la MTV. Que a lo mejor no la merecen, pero les hará juego con esa web tan monísima que les han diseñado.
Y para Tiempo BBDO, muchos besos. De parte de Laura, claro.
(Que los d MTV, de acuerdo al argot del teatro, "se rompan una pierna".)
Y a Dios los encomiendo *-)
lunes, 1 de marzo de 2010
Violín!!
Encontré esta historia en otro blog, me gustó mucho porque además el violín es un instrumento IMPRESIONANTE. Cada quien hace de su vida lo que quiera; simplemente tocar por unos pesos, o vivir con la intensidad de alguien que AMA LO QUE HACE.
Abrazos!!:)
Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria.
Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.
Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.
El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.
Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes.
Y no pudieron menos que reír de buena gana.
La esposa le pidió al concertista, que tocara algo.
El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.
Le solicitó el violín.
Y el mendigo musical se lo prestó con cierto resquemor.
Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.
Y Entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento.
Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.
Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.
La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones.
Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.
El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos:
- "¡¡¡Ese es mi violín!!! ¡¡Ese es mi violín!!!"
Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.
La vida nos da a todos "un violín".
Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes.
Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca.
Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida.
Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.
Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín.
No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.
Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.
Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: "hay se va..."
Que piensa en términos de "me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.
Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.
La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.
Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.
Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.
La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida.
Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.
La verdad es que Dios nos concedió "libre albedrío".
Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería.
Esa es tu decisión personal.
Abrazos!!:)
Esta historia es sobre un hombre que reflejaba en su forma de vestir la derrota y en su forma de actuar la mediocridad total.
Ocurrió en París, en una calle céntrica aunque secundaria.
Este hombre, sucio, maloliente, tocaba un viejo violín.
Frente a él y sobre el suelo estaba su boina, con la esperanza de que los transeúntes se apiadaran de su condición y le arrojaran algunas monedas para llevar a casa.
El pobre hombre trataba de sacar una melodía, pero era del todo imposible identificarla debido a lo desafinado del instrumento, y a la forma displicente y aburrida con que tocaba ese violín.
Un famoso concertista, que junto con su esposa y unos amigos salía de un teatro cercano, pasó frente al mendigo musical.
Todos arrugaron la cara al oír aquellos sonidos tan discordantes.
Y no pudieron menos que reír de buena gana.
La esposa le pidió al concertista, que tocara algo.
El hombre echó una mirada a las pocas monedas en el interior de la boina del mendigo, y decidió hacer algo.
Le solicitó el violín.
Y el mendigo musical se lo prestó con cierto resquemor.
Lo primero que hizo el concertista fue afinar sus cuerdas.
Y Entonces, vigorosamente y con gran maestría arrancó una melodía fascinante del viejo instrumento.
Los amigos comenzaron a aplaudir y los transeúntes comenzaron a arremolinarse para ver el improvisado espectáculo.
Al escuchar la música, la gente de la cercana calle principal acudió también y pronto había una pequeña multitud escuchando arrobada el extraño concierto.
La boina se llenó no solamente de monedas, sino de muchos billetes de todas las denominaciones.
Mientras el maestro sacaba una melodía tras otra, con tanta alegría.
El mendigo musical estaba aún más feliz de ver lo que ocurría y no cesaba de dar saltos de contento y repetir orgulloso a todos:
- "¡¡¡Ese es mi violín!!! ¡¡Ese es mi violín!!!"
Lo cual, por supuesto, era rigurosamente cierto.
La vida nos da a todos "un violín".
Son nuestros conocimientos, nuestras habilidades y nuestras actitudes.
Y tenemos libertad absoluta de tocar "ese violín" como nos plazca.
Se nos ha dicho que Dios nos concede libre albedrío, es decir, la facultad de decidir lo que haremos de nuestra vida.
Y esto, claro, es tanto un maravilloso derecho, como una formidable responsabilidad.
Algunos, por pereza, ni siquiera afinan ese violín.
No perciben que en el mundo actual hay que prepararse, aprender, desarrollar habilidades y mejorar constantemente actitudes si hemos de ejecutar un buen concierto.
Pretenden una boina llena de dinero, y lo que entregan es una discordante melodía que no gusta a nadie.
Esa es la gente que hace su trabajo de la forma: "hay se va..."
Que piensa en términos de "me vale...", y que cree que la humanidad tiene la obligación de retribuirle su pésima ejecución, cubriendo sus necesidades.
Es la gente que piensa solamente en sus derechos, pero no siente ninguna obligación de ganárselos.
La verdad, por dura que pueda parecernos, es otra.
Tú y yo, y cualquier otra persona, tenemos que aprender tarde o temprano, que los mejores lugares son para aquellos que no solamente afinan bien ese violín, sino que aprenden con el tiempo también a tocarlo con maestría.
Por eso debemos de estar dispuestos a hacer bien nuestro trabajo diario, sea cual sea. Y aspirar siempre a prepararnos para ser capaces de realizar otras cosas que nos gustarían.
La historia está llena de ejemplos de gente que aún con dificultades iniciales llegó a ser un concertista con ese violín que es la vida.
Y también, por desgracia, registra los casos de muchos otros, que teniendo grandes oportunidades, decidieron con ese violín, ser mendigos musicales.
La verdad es que Dios nos concedió "libre albedrío".
Tú puedes hacer algo grande de tu vida, o hacer de ella una porquería.
Esa es tu decisión personal.
martes, 10 de noviembre de 2009
7 de noviembre de 2009
... Y fue así como la princesa se enamoró del payaso.
- Inicio de la Historia...
- Inicio de la Historia...
miércoles, 21 de octubre de 2009
STOP MOTION
lunes, 5 de octubre de 2009
LAS PARADOJAS DEL DISEÑO
LAS PARADOJAS DEL DISEÑO
Traducción del artículo escrito por Adrian Shaughnessy. Leer artículo original aquí. (artículo encontrado acá <|>)
Recién he terminado de escribir un libro sobre diseño gráfico. Sí, justo lo que el mundo necesita -- otro libro de diseño gráfico. En mi defensa, el libro es acerca de las cosas de las que no se escriben demasiado. Trata con temas como el rechazo, envidia y plagio. Hay también algunas entradas sobre kerning, la sabiduría de utilizar sólo letras minúsculas, y los méritos del Univers. Pero mayormente es un libro sobre las cosas suaves -- las cosas con las que lidiamos en nuestro día a día y tendemos a dar por sentado.
Escribiendo este libro descubrí que muchos aspectos del diseño gráfico son paradójicos. Estoy utilizando la palabra paradoja aquí como significado de una opinión o declaración contraria a lo que se acepta comúnmente. Y mientras existen otras, aquí estan mis diez paradojas de diseño gráfico del día a día.
01: No hay tal cosa como malos clientes: sólo malos diseñadores. A nosotros nos encanta culpar a nuestros clientes por un trabajo pobre. Cuando los proyectos se vuelven amargos, siempre es la culpa del cliente -- nunca nuestra --. Por supuesto que hay malos clienes. Pero diseñadores tratándolos mal usualmente los convierten en malos clientes. Como diseñadores, terminamos con los clientes que merecemos.
02: La mejor forma de aprender a ser un mejor diseñador gráfico es convertirse en cliente. En las pocas ocasiones en que he pagado por un diseño gráfico, he aprendido más sobre ser un diseñador que en cualquier otra cosa que haya hecho. Es sólo al encomendar a otros diseñadores que descubrimos que muchos de nosotros no somos muy buenos en articular lo que hacemos o cómo trabajamos. Para muchos clientes, los diseñadores parecen operar en el principio expresado por "The Fountainhead" del héroe de arquitectos Ayn Rand: "No intento construir para poder tener clientes. Intento tener clientes para poder contruir." Como parte del entrenamiento, todos los diseñadores debemos obligarnos a gastar cierta suma de nuestro propio dinero en diseño gráfico.
03: Si queremos educar a nuestros clientes sobre diseño, debemos primero educarnos sobre nuestros clientes. Cuando escucho que los diseñadores dicen que "debemos educar a nuestros clientes", quiero gritar. En vez de educar a nuestros clientes, debemos educarnos nosotros mismos sobre cómo son nuestros clientes. Entonces -- y sólo entonces -- nuestros clientes nos tomarán en serio.
04: Si queremos hacer dinero como diseñadores gráficos, debemos concentrarnos en el trabajo -- no en el dinero. Siempre que he tomado proyectos "sólo por el dinero", el desastre es invevitable. Cuando colocamos al dinero primero y al trabajo segundo, terminamos con un mal trabajo y una aún peor hoja de balance. Esto no significa que a los diseñadores se les deba pagar mal por su trabajo, o que los diseñadores no deben ser astutos financialmente (los clientes usualmente lo son). Pero la motivación principal de un diseñador debe ser la calidad del diseño y no el tamaño de los honorarios. Cuando nos concentramos en el dinero, el trabajo es usualmente pobre.
05: Para diseñadores, laas habilidades verbales son tan importantes como las visuales. Ya que el diseño gráfico debe explicarse por sí mismo, los diseñadores debemos ser perdonados por pensar que la necesidad de proveer una lógica verbal para nuestro trabajo no es tan importante. ¿Sin duda, el trabajo debe lograr el éxito por sus propios méritos sin necesitar la defensa de un diseñador? Cierto. Excepto que nunca hubo un cliente que no quisiera una explicación por cada aspecto de cada pieza de trabajo creativo que nos ha encomendado. Si no podemos hablar acerca de nuestro trabajo en una forma clara, lógica y objetiva -- libres de toda jerga -- entonces no podemos sorprendernos cuando nos rechacen.
06: Las ideas usualmente fallan no porque sean malas ideas, sino porque se han presentado mal. La habilidad de presentar una idea es tan importante como la idea en sí. Lo único más importante que debemos recordar al presentar el trabajo a los clientes es que ellos están aterrorizados con la idea de que les vamos a mostrar algo. Para los clientes, encomendar un diseño es como ir a una tienda de muebles para comprar un sofá y que el vendedor les diga, "Claro, puedo venderte un sofá. Pero no puedo mostrártelo." ¿Quién va a gastar dinero en algo que no pueden ver? Aún así es precisamente lo que les pedimos a los clientes que hagan cuando nos contratan.
07: "Soy un profesional: Yo sé lo que es mejor." Los únicos diseñadores que suelen usar este argumento son los diseñadores poco profesionales. Los diseñadores suelen decir, "Nadie le dice a un doctor qué hacer, así que ¿por qué está bien que me digan qué hacer?" Pero el mito de la omnipotencia profesional ha sido rechazado. Ya no aceptamos que doctores, abogados y plomeros tengan un monopolio de conocimiento. Hablen con cualquier doctor y les dirá que las personas van a sus consultorios armados con información descargada de internet. Ya hemos aprendido a preguntar y retar la opinión experta. ¿Por qué los diseñadores debemos ser exentos? Cualquiera que use el argumento "Yo soy un profesional así que debe aceptar lo que le digo" ha perdido el argumento.
08: "Todos los buenos trabajos van a otros diseñadores." No es cierto: en realidad, casi todos los trabajos no comienzan ni como buenos ni malos. Estamos equivocados si pensamos que sólo otras personas obtienen buenos trabajos y nosotros sólo las sobras. La verdad es, que cerca de todos los trabajos empiezan de la misma forma, y que nuestra respuestas como diseñadores determinan el éxito o fracaso de cada trabajo. No hay buenos ni malos proyectos en diseño, sino buenas o malas respuestas. Los buenos proyectos son hechos, no encontrados. He entrevistado a diseñadores que me han dicho que querían cambiar trabajos porque solamente obtenían "pésimos proyectos en los cuales trabajar". Aún así cuando me mostraban en lo que estaban trabajando, usualmente se veían como buenos trabajos.
09: La mejor forma de dirigir un estudio es ser dominante y enérgico. En realidad, lo contrario es lo cierto. Los diseñadores que dirigen estudios o equipos usualmente piensan que tienen que dirigir desde el frente. Piensan que deben dominar. Piensan que deben llevarse el crédito por todo. En realidad, lo contrario es lo cierto. Buenos líderes de equipos de diseño dirigen desde atrás. Se ponen a ellos mismos últimos y permiten a otros brillar. Cuando a los diseñadores se nos permite brillar, brillan aún más fuerte.
10: Si no creemos, en nada, no debemos preguntarnos por qué nadie cree en nosotros. En un mundo sin principios, las personas respetan a quien los tenga. Tomar la identidad de un felpudo es una mala manera de ser un diseñador gráfico efectivo. En realidad, defender lo que creemos -- éticas, morales, estándares profesionales, incluso preferencias estéticas -- es la única forma de producir trabajo significativo. Por supuesto que no ganaremos todas las veces, pero ganaremos más seguido que un diseñador que no cree en nada. Hay incontables formas en que podemos demostrar nuestra integridad profesional -- el único error que podemos tener es el de no demostrar ninguna.
Nota: Esta lista de 10 paradojas en realidad contiene 11. Aquí está la onceava paradoja de diseño gráfico:
11: Cuando un cliente dice las palabras -- "tienes completa libertad creativa," nunca se refieren a una completa libertad creativa. Cualquier cosa que les muestres, encontrarán algún problema en ello. Pasa todo el tiempo.
Traducción del artículo escrito por Adrian Shaughnessy. Leer artículo original aquí. (artículo encontrado acá <|>)
Recién he terminado de escribir un libro sobre diseño gráfico. Sí, justo lo que el mundo necesita -- otro libro de diseño gráfico. En mi defensa, el libro es acerca de las cosas de las que no se escriben demasiado. Trata con temas como el rechazo, envidia y plagio. Hay también algunas entradas sobre kerning, la sabiduría de utilizar sólo letras minúsculas, y los méritos del Univers. Pero mayormente es un libro sobre las cosas suaves -- las cosas con las que lidiamos en nuestro día a día y tendemos a dar por sentado.
Escribiendo este libro descubrí que muchos aspectos del diseño gráfico son paradójicos. Estoy utilizando la palabra paradoja aquí como significado de una opinión o declaración contraria a lo que se acepta comúnmente. Y mientras existen otras, aquí estan mis diez paradojas de diseño gráfico del día a día.
01: No hay tal cosa como malos clientes: sólo malos diseñadores. A nosotros nos encanta culpar a nuestros clientes por un trabajo pobre. Cuando los proyectos se vuelven amargos, siempre es la culpa del cliente -- nunca nuestra --. Por supuesto que hay malos clienes. Pero diseñadores tratándolos mal usualmente los convierten en malos clientes. Como diseñadores, terminamos con los clientes que merecemos.
02: La mejor forma de aprender a ser un mejor diseñador gráfico es convertirse en cliente. En las pocas ocasiones en que he pagado por un diseño gráfico, he aprendido más sobre ser un diseñador que en cualquier otra cosa que haya hecho. Es sólo al encomendar a otros diseñadores que descubrimos que muchos de nosotros no somos muy buenos en articular lo que hacemos o cómo trabajamos. Para muchos clientes, los diseñadores parecen operar en el principio expresado por "The Fountainhead" del héroe de arquitectos Ayn Rand: "No intento construir para poder tener clientes. Intento tener clientes para poder contruir." Como parte del entrenamiento, todos los diseñadores debemos obligarnos a gastar cierta suma de nuestro propio dinero en diseño gráfico.
03: Si queremos educar a nuestros clientes sobre diseño, debemos primero educarnos sobre nuestros clientes. Cuando escucho que los diseñadores dicen que "debemos educar a nuestros clientes", quiero gritar. En vez de educar a nuestros clientes, debemos educarnos nosotros mismos sobre cómo son nuestros clientes. Entonces -- y sólo entonces -- nuestros clientes nos tomarán en serio.
04: Si queremos hacer dinero como diseñadores gráficos, debemos concentrarnos en el trabajo -- no en el dinero. Siempre que he tomado proyectos "sólo por el dinero", el desastre es invevitable. Cuando colocamos al dinero primero y al trabajo segundo, terminamos con un mal trabajo y una aún peor hoja de balance. Esto no significa que a los diseñadores se les deba pagar mal por su trabajo, o que los diseñadores no deben ser astutos financialmente (los clientes usualmente lo son). Pero la motivación principal de un diseñador debe ser la calidad del diseño y no el tamaño de los honorarios. Cuando nos concentramos en el dinero, el trabajo es usualmente pobre.
05: Para diseñadores, laas habilidades verbales son tan importantes como las visuales. Ya que el diseño gráfico debe explicarse por sí mismo, los diseñadores debemos ser perdonados por pensar que la necesidad de proveer una lógica verbal para nuestro trabajo no es tan importante. ¿Sin duda, el trabajo debe lograr el éxito por sus propios méritos sin necesitar la defensa de un diseñador? Cierto. Excepto que nunca hubo un cliente que no quisiera una explicación por cada aspecto de cada pieza de trabajo creativo que nos ha encomendado. Si no podemos hablar acerca de nuestro trabajo en una forma clara, lógica y objetiva -- libres de toda jerga -- entonces no podemos sorprendernos cuando nos rechacen.
06: Las ideas usualmente fallan no porque sean malas ideas, sino porque se han presentado mal. La habilidad de presentar una idea es tan importante como la idea en sí. Lo único más importante que debemos recordar al presentar el trabajo a los clientes es que ellos están aterrorizados con la idea de que les vamos a mostrar algo. Para los clientes, encomendar un diseño es como ir a una tienda de muebles para comprar un sofá y que el vendedor les diga, "Claro, puedo venderte un sofá. Pero no puedo mostrártelo." ¿Quién va a gastar dinero en algo que no pueden ver? Aún así es precisamente lo que les pedimos a los clientes que hagan cuando nos contratan.
07: "Soy un profesional: Yo sé lo que es mejor." Los únicos diseñadores que suelen usar este argumento son los diseñadores poco profesionales. Los diseñadores suelen decir, "Nadie le dice a un doctor qué hacer, así que ¿por qué está bien que me digan qué hacer?" Pero el mito de la omnipotencia profesional ha sido rechazado. Ya no aceptamos que doctores, abogados y plomeros tengan un monopolio de conocimiento. Hablen con cualquier doctor y les dirá que las personas van a sus consultorios armados con información descargada de internet. Ya hemos aprendido a preguntar y retar la opinión experta. ¿Por qué los diseñadores debemos ser exentos? Cualquiera que use el argumento "Yo soy un profesional así que debe aceptar lo que le digo" ha perdido el argumento.
08: "Todos los buenos trabajos van a otros diseñadores." No es cierto: en realidad, casi todos los trabajos no comienzan ni como buenos ni malos. Estamos equivocados si pensamos que sólo otras personas obtienen buenos trabajos y nosotros sólo las sobras. La verdad es, que cerca de todos los trabajos empiezan de la misma forma, y que nuestra respuestas como diseñadores determinan el éxito o fracaso de cada trabajo. No hay buenos ni malos proyectos en diseño, sino buenas o malas respuestas. Los buenos proyectos son hechos, no encontrados. He entrevistado a diseñadores que me han dicho que querían cambiar trabajos porque solamente obtenían "pésimos proyectos en los cuales trabajar". Aún así cuando me mostraban en lo que estaban trabajando, usualmente se veían como buenos trabajos.
09: La mejor forma de dirigir un estudio es ser dominante y enérgico. En realidad, lo contrario es lo cierto. Los diseñadores que dirigen estudios o equipos usualmente piensan que tienen que dirigir desde el frente. Piensan que deben dominar. Piensan que deben llevarse el crédito por todo. En realidad, lo contrario es lo cierto. Buenos líderes de equipos de diseño dirigen desde atrás. Se ponen a ellos mismos últimos y permiten a otros brillar. Cuando a los diseñadores se nos permite brillar, brillan aún más fuerte.
10: Si no creemos, en nada, no debemos preguntarnos por qué nadie cree en nosotros. En un mundo sin principios, las personas respetan a quien los tenga. Tomar la identidad de un felpudo es una mala manera de ser un diseñador gráfico efectivo. En realidad, defender lo que creemos -- éticas, morales, estándares profesionales, incluso preferencias estéticas -- es la única forma de producir trabajo significativo. Por supuesto que no ganaremos todas las veces, pero ganaremos más seguido que un diseñador que no cree en nada. Hay incontables formas en que podemos demostrar nuestra integridad profesional -- el único error que podemos tener es el de no demostrar ninguna.
Nota: Esta lista de 10 paradojas en realidad contiene 11. Aquí está la onceava paradoja de diseño gráfico:
11: Cuando un cliente dice las palabras -- "tienes completa libertad creativa," nunca se refieren a una completa libertad creativa. Cualquier cosa que les muestres, encontrarán algún problema en ello. Pasa todo el tiempo.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
Las tristezas ocasionales del Diseño
El diseñador pierde su tiempo queriendo convencer a los clientes "creativos": Prometo no meterme en tu contabilidad si me dejas a mí el diseño.
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